miércoles, 29 de octubre de 2008

Todo lo que sube..., acaba bajando


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martes, 28 de octubre de 2008

Dan Ariely se nos va de pastelerías

A través de Predictably Irrational descubro como Dan Ariely se nos va a su pastelería favorita para hablarnos de lo irracionales que somos en el consumo de grasas y azúcares.

Cuelgo el video el mismo día en que David Brooks, uno de los columnistas estrella de "The New York Times", ensalza el trabajo de Ariely y otros economistas conductistas, detrás del que encuentra la verdadera explicación al estallido de la actual crisis financiera.

lunes, 27 de octubre de 2008

El paso adelante de la huella de carbono

"The Wall Street Journal" anunciaba hace unos días la incorporación de un nuevo concepto al lenguaje de los consumidores: la huella de carbono; es decir, la cantidad de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero emitidos durante el consumo de un producto.

Un concepto del que sólo ha oído hablar el 23% de los españoles, pero cuyo conocimiento alcanza al 97% de la población en Japón o al 94% en el Reino Unido. De hecho, fabricantes de los más diversos productos están comenzando a señalar en sus envases la cantidad de CO2 emitidos durante su producción, transporte y almacenamiento. Timberland, por ejemplo, ya incluye información al respecto en el 40% de sus modelos. La cadena británica de supermercados Tesco tiene planes para hacer lo mismo en 70.000 de sus productos, “con la finalidad de que el consumidor pueda comparar las emisiones de la misma manera que hoy compara el precio o el valor nutricional".

¿Por qué habrían de informar las empresas de la huella de carbono en sus productos?

Bueno, por un lado, a igualdad de precio y calidad, los consumidores estadounidenses eligen productos y empresas social y ecológicamente responsables. Por otra parte, las encuestas llevadas a cabo por el Carbon Trust, organismo independiente creado por el Gobierno del Reino Unido con la finalidad de colaborar con las empresas para que reduzcan sus emisiones de carbono, indican que el 66% de los consumidores británicos desean conocer la huella ecológica de los productos que compran y casi la mitad modificarían sus hábitos de consumo para adquirir productos con una menor huella ecológica. En otros países, como Alemania, el 55% de los consumidores estaría dispuesto a pagar un precio más elevado por productos y servicios con una huella de carbono neutra siempre y cuando la oferta fuera satisfactoria.

En España la escuela de reciclaje de Consumer Eroski ya describe el consumo ecológico: “La huella de un consumidor responsable es mucho menor, ya que sólo compra lo imprescindible, evita las bolsas de plástico y los productos de usar y tirar, prioriza la adquisición de productos ecológicos y locales, así como reciclados y reciclables, comparte bienes de consumo como determinados electrodomésticos, libros, películas y hasta el coche y el parking, intercambia bienes que ya no le sirven pero pueden ser útiles a otros, en vacaciones se va de ecoturismo, etc.

Parece obvio por tanto que, aunque de manera todavía incipiente, la sostenibilidad se está convirtiendo en una de las características principales del motor del consumo, siendo éste responsable y consecuente con el medio ambiente.

No obstante, los retos que rodean a la huella de carbono son todavía importantes. Por un lado, la claridad del propio concepto todavía está en entredicho. El Instituto Ambiental de Estocolmo (SEI), por ejemplo, sostiene que se debería incluir no sólo el consumo de los productos, sino también su producción y distribución. Por otra parte, las calculadoras de carbono también han sido cuestionadas desde diferentes ámbitos. De hecho, un consumidor puede encontrar en Internet numerosas calculadoras, tanto de ONG´s como de organismos públicos, con grandes diferencias de resultados.

Pese a la necesaria definición de estas cuestiones, en un informe de este mismo mes, McKinsey recomienda a las empresas un rol mucho más activo en la promoción del consumo ecologico, no sólo en la búsqueda de nuevas oportunidades de mercado sino también como medio de control de la regulación medioambiental en sus industrias. "La entrada en el mercado de consumo ecológico puede además incrementar la reputación de una empresa, aumentando el valor de sus marcas", añade la consultora, que finaliza recordando que las "empresas que ostenten una fuerte posición en el consumo ecológico podrán proteger mejor sus cuotas de mercado de la competencia".

sábado, 25 de octubre de 2008

Un clásico: el caso Kryptonite

Hace unos días me tope en Youtube con el video de Benjamin Running. Me lo bajé con ánimo de subirlo al blog, pero olvidé hacerlo. Por su significado, lo incorporo como tributo al cambio que ha supuesto la blogosfera para las comunicaciones empresariales.

viernes, 24 de octubre de 2008

Cómo decir "Lo siento"

Es un hecho que todos nosotros cometemos errores, tanto en el ámbito laboral como en el personal. Pero no a todo el mundo le gusta decir “Lo siento”. Curiosamente, esa expresión es fundamental para construir y desarrollar confianza en todos los ámbitos de la vida, pero especialmente en el profesional. Hace unos días le oía decir a Juan Carlos Cubeiro que el 60% de los trabajadores norteamericanos no se fían de sus jefes, y añadía que si se realizase una encuesta en España el porcentaje sería incluso mayor. Creo que tiene razón. Obviamente a nadie le gusta estar equivocado o cometer un error. Y en una cultura de trabajo, todavía, tan jerárquica y autoritaria como la española, que a un jefe lo pillen en un renuncio, puede convertirse en un verdadero problema; especialmente desde la perspectiva del afectado, que teme que a partir de ese momento su autoridad se vea mermada ante su equipo. De ahí que en escasas ocasiones se admita un error o equivocación.

El caso es que cuando un jefe desarrolla un clima de confianza y responsabilidad con sus trabajadores, existen muchas posibilidades de que estos hagan lo mismo entre ellos y con los clientes de la empresa. Por eso es tan importante que cuando un jefe cometa un error lo admita. ¿Cómo? En primer lugar, el contacto visual cuando se dice “Lo siento” es fundamental. Si no existe disminuye el valor de la expresión. Se trata de ser honesto, personal en el trato y no esconderse ante la persona agraviada. En segundo lugar, es muy importante utilizar las dos palabras, es decir: “Lo siento”. Olvidémonos de los “No era mi intención” o “En ningún momento pretendí”, u otras expresiones rebuscadas o confusas que den círculos en torno al verdadero objeto de nuestras palabras: la disculpa. Sólo dos palabras son necesarias: “Lo siento”. Por último, hay que dejar de hablar y escuchar activamente a nuestro interlocutor. Hay que dejarle que se exprese sin interrumpirlo ni entrar en el juego de las culpas. Si se ha cometido un error, se admite, se aprende de los errores y punto. Sencillo, ¿verdad?

martes, 21 de octubre de 2008

Mac versus PC: un ejemplo de batalla publicitaria

Anoche, Apple lanzó en los Estados Unidos su última campaña publicitaria en respuesta a los 300 millones de dólares que Microsoft se ha gastado, en lo que va de año, en anuncios como éste:



Obviamente el objetivo de Microsoft es contraatacar la campaña "I am a Mac", de Apple, y lavar su imagen, tan deteriorada en los últimos años por cuestiones tan variadas como el abuso en su posición dominante en el mercado, los múltiples problemas del Windows Vista, etc.

La respuesta de Apple no se ha hecho esperar:



¿Cómo continuará?

lunes, 20 de octubre de 2008

Contradicciones norteamericanas

Hace unos días leía sorprendido en “The New York Times” como la “Metropolitan Transportation Authority” está creando infraestructuras para la instalación de publicidad en los túneles del metro de Nueva York, entre estación y estación. Los trabajos forman parte de un plan que tiene como objetivo convertir en plataforma publicitaria toda la red de metro. Y cuando digo, toda, quiero decir toda. A la publicidad ya existente en los paneles y papeleras de estaciones y pasillos, así como a la del interior de los vagones, se sumará la que se instalará en los torniquetes de entrada al metro, en nuevas pantallas digitales en el interior de las estaciones, en la proyección de imágenes en los muros de las estaciones y en los paneles exteriores de los vagones. Pero la gran novedad, sin duda, es la instalación de paneles en el interior de los túneles que, con la velocidad del tren, producirán en los viajeros la sensación de estar viendo imágenes en movimiento, algo a lo que por otro lado ya están acostumbrados en ciudades como Tokio y Pekín; y que Los Ángeles implementó el pasado mes de mayo.

(El siguiente video, de un fabricante chino, muestra cómo funciona la tecnología usada.)



“The New York Times” se hacía eco de las protestas de grupos de consumidores, que veían en el anuncio un asalto a los viajeros, a los que les será prácticamente imposible escapar a los mensajes comerciales en la utilización del servicio de metro.

Curiosamente, los planes de la “Metropolitan Transportation Authority” de Nueya York coincidían en el tiempo con la publicación en los Estados Unidos de “Tribes”, el último trabajo del gurú Seth Godin. En él proclama algo así como que el marketing de nichos es el futuro (pero dicho de otra manera, claro, ¡por algo es un gurú!). De todas formas, es su insistencia en la muerte del marketing masivo lo más llamativo para mí, sobre todo tras el anuncio de la “Metropolitan Transportation Authority”. Godin nos recuerda que Internet supuso, entre otras cosas, la aparición del marketing de permiso. “Ads that went to people who wanted them outperformed (50:1) ads aimed at strangers. Suddenly, respect becomes profitable”, escribe.

Lo traduzco por si no lo entiendes y, también, a modo de énfasis: el respeto al consumidor se está volviendo rentable.

Lo suscribo al cien por cien, pero no creo que piensen lo mismo en la “Metropolitan Transportation Authority”. Contradicciones norteamericanas.